Detuvieron a un narco de Zárate por el crimen del empresario italiano Vittorio Piva

En la zona de Zárate-Campana, clave por su puerto, algunos narcotraficantes se hicieron conocidos a base de salir permanentemente en los diarios. Ese es el caso de Héctor Andrés Corro (55, alias “Nino”), quien desde los ’90 acumula procesos, y algunas condenas, por comercio de cocaína.

Corro llegó a su pico de notoriedad hace 10 años, cuando sus vínculos con la Policía bonaerense, y especialmente con la Justicia Federal, le complicaron la vida al magistrado Federico Faggionato Márquez, que terminó destituido. Pero ahora promete romper récords de exposición.

Según pudo confirmar Clarín, el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, lo detuvo como principal sospechoso del crimen del italiano Vittorio Piva (46), cuyo cuerpo fue encontrado baleado, con signos de tortura y semi incinerado en un campo a la altura del kilómetro 10 de la ruta provincial 193.

Por sus características, desde el principio del caso el homicidio de Piva se encaró como un crimen mafioso, posiblemente ligado a las drogas. Por eso la investigación pasó de Capital Federal -donde la tenía la fiscal Mónica Cuñarro- a manos de González Charvay.

Con extremo bajo perfil, el juez federal de Campana concretó la detención de Corro hace tres semanas e incluso ya lo procesó por el delito de “homicidio agravado por alevosía“, le dictó la preventiva y le impuso un embargo de ocho millones de pesos.

De acuerdo al planteo de la Justicia, si bien Corro no fue quien ejecutó a Piva, sí lo entregó a los sicarios para que lo mataran. El móvil habría sido una deuda narco. Según un anónimo, Piva se quedó con 30 kilos de cocaína que no eran suyos. Según la esposa de la víctima, la brasileña Mary July Melgar Landivar, su marido era en realidad el “acreedor” de un negocio.

Cocaína en latas

La persona que apareció muerta es un narco que mandaba merca adentro de contenedores en latas en el puerto de Campana. Lo mataron por un vuelto de como 30 kilos y la que hacía todo el tema con el es la brasileña -es la que hace los movimientos de  drogas- con uno que se llama Jorge, que le dicen ‘El loco’, y uno de apellido Zarabia“.

Textual, esto decía el llamado que, de acuerdo a constancias de la causa, recibió la División Operaciones Federales de la Policía Federal el 26 de octubre. La denuncia anónima -que en la mayoría de los casos remite a un clásico método policial blanquear información en un expediente-sirvió para que el juez González Charvay se quedara con el caso, ordenara algunas medidas y atara cabos.

Según la resolución de procesamiento, el más importante de ellos llegó desde una serie de intervenciones telefónicas que el juzgado había ordenado en una causa por infracción a la ley de drogas.

Uno de los teléfonos intervenidos era el de Corro. El diálogo que llamó la atención de los investigadores ocurrió el 25 de octubre, un día después de que el cuerpo de Piva (hallado el 18 de octubre) fuera identificado: “Hay un quilombo con vos, ya te voy a contar“, le dice un hombre identificado como “El Gordo”, a lo que Corro contesta: “Yo este caramelito no me lo voy a comer gratis“.

A esto se suma que en sus audios de WhatsApp, la esposa de Piva habla de un “Andre” como la persona que vio por ultima vez vio a su marido. Incluso habla con el propio “Andre” y le ruega que le diga qué pasó con su esposo.

Para el juez González Charvay, “Andre” es Corro y esto a su vez se ve corroborado porque el celular del narco se activó a metros de la casa de Piva, en el barrio porteño de Villa Crespo. Fue el sábado 13 de octubre, un día antes de que el Italiano supuestamente viajara a Zárate a una reunión, tras la cual desapareció.

Fuente: Diario Clarín

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