Una trampa peligrosa en la ruta N° 9: crecen los hechos de inseguridad

La modalidad no es novedosa pero si repetida. Grupos de delincuentes se colocan al costado de la ruta y arrojan piedras, adoquines o clavos miguelitos para forzar a los automovilistas a detener la marcha y asaltarlos de manera violenta. El martes Hugo, un conductor rosarino, contó lo que le tocó vivir junto a su familia en un tramo de la autopista Rosario-Buenos Aires, entre Zárate y Campana. Delincuentes arrojaron a su paso un adoquín que le provocó el reventón de un neumático y cuando detuvo la marcha fue desvalijado por cinco hombres, uno de ellos armado. 

El tramo puesto bajo la lupa tiene poco más de 10 kilómetros, entre el peaje de Zárate y el parador Atalaya, ubicado en el cruce de la Panamericana y la ruta 193 que conecta con el complejo Zárate-Brazo Largo.

Según contó Hugo, cuyo relato dio a conocer este diario en su edición de ayer, tras pasar el peaje en dirección a Rosario sintió un golpe en la parte delantera del auto. Al notar que había sufrido un reventón decidió frenar en la banquina y llamar al auxilio. Entonces fueron abordados por cinco hombres, uno de ellos armado, que desvalijaron el auto y a su familia. Tras ello los delincuentes les ordenaron seguir con la rueda reventada. “Andate pinchado o te mato a vos y a toda tu familia”, rememoró Hugo.

Por épocas

Vecinos de Zárate y Campana hablan de los “tirapiedras” como parte de su paisaje cotidiano. “No se puede decir que es un fenómeno porque existieron siempre. Hay temporadas en las que hay más casos que se conocen por su gravedad. Se escuchan de tres o cuatro por día los que la gente denuncia. No hay mucha información oficial porque los robos se dan en el límite de las jurisdicciones a los que muchos llaman «El triángulo de las Bermudas»”, explicó la colega consultada por este diario.

“Ese tramo es patrullado por Gendarmería Nacional, pero en todo ese trayecto no hay un punto fijo o un destacamento policial”, indicó. Y agregó: “Los lugareños tomamos la ruta provincial 6, que en un tramo conecta Zárate con Campana. Es muy raro que se tome la autopista”.

Otro detalle brindado por los lugareños es que las mecánicas de los robos cambian de acuerdo a la mano de la autopista. “En el carril Rosario-Buenos Aires ponen clavos miguelitos. Y en la mano a Rosario ponen adoquines o trozos de cemento. Así logran detener los autos y robar a sus ocupantes. Varios de los detenidos por algunos casos son pibes que residen en barrios linderos a la ruta, como San Cayetano, 21 de Septiembre, San Cristóbal y San Luciano, que están en jurisdicción de Campana”, comentó la periodista en relación a una modalidad que no difiere de las utilizadas esporádicamente en los distintos accesos a Rosario o sobre la avenida de Circunvalación.

La zona observada no difiere en mucho con el resto de la autopista. Los alrededores son rurales, con alambrados y extensos descampados. Una escenografía modificada por silos, animales de corral pastando y monolitos recordando al Gauchito Gil y a víctimas del tránsito. Al caer la noche el panorama es desolador. Y la oscuridad les da a los asaltantes las cartas marcadas de la baraja.

La periodista consultada ayer recordó que el caso más grave en la historia reciente ocurrió la noche del domingo 30 de septiembre del año pasado cuando un conductor de 43 años, oriundo de la localidad de San Pedro, atropelló con un Renault Duster a un hombre que intentó robarlo a la altura del kilómetro 84 de la autopista. A un costado de la ruta quedó tirado el cuerpo de Marcelo Rivero, de 22 años, oriundo del barrio San Cayetano, en Campana. El conductor, quien detuvo la marcha para tratar de asistir a Rivero, fue atacado con un arma blanca por compinches del joven muerto. Le robaron 8 mil pesos y la policía logró detener a un pibe de 16 años, familiar directo del muerto, al que se le incautó una cuchilla.

Allanamientos

Tras ese caso el fiscal Alejandro Irigoyen y el juez de Garantías Julio Grassi ordenaron una serie de allanamientos en el barrio San Cayetano que terminaron con 10 detenidos, de entre 19 y 27 años, a los que se acusó de ser una gavilla de tirapiedras. Además, la policía secuestró en ese procedimiento una pistola calibre 9 milímetros, una escopeta tumbera, once motos, dos motores de motos con numeración suprimida, tapas de cilindros, cinco celulares y marihuana. Fueron acusados de actuar sobre la autopista y sobre la ruta 6.

“Ese fue un hecho de mucha resonancia porque terminó en muerte. Además fue un caso donde la investigación avanzó con detenidos y encausados. Pero no se puede hablar de una banda, sino más bien de una modalidad. Son delincuentes que usan lo que tienen para frenar a los automovilistas y actúan a la madrugada o al anochecer. Y una vez que logran detener el auto porque sufrió un reventón o una pinchadura, lo asaltan. Cuatro o cinco personas al mismo tiempo con armas de fuego o cuchillos. Y tienen todas las de ganar: tienen el factor sorpresa a su favor, el miedo del que no conoce el lugar y que es una zona donde el patrullaje es malo. Es complejo indicar cómo cuidarse, porque todo tiene que ver con el azar. No hay una fórmula. Hasta que no haya mayor control todo depende de si te toca o no”, explicó un periodista oriundo de Zárate.