Análisis de Alfredo Casado: “El fin de Macri”

La pregunta era en 2015 si un hombre de la clase alta, surgido de la mezcla de un italiano de dudosos papeles y una familia patricia argentina,  con dificultades para comunicar, con  una suerte de papa en su boca al estilo de los chicos de zona norte, con  educación en el exclusivo Cardenal Newman,  con una absoluta impunidad para formar un gobierno de empresarios, CEOS y ricos,  una débil alianza con una fauna de radicales hambrientos de algún puestito o un despacho,  si con todo eso podía, Macri,  tener sensibilidad y tacto con los débiles, los pobres, los excluidos y si ,además, poseía grandeza  para fortalecer un país productivo. No tuvo nada, Y era previsible que así fuera por sus antecedentes. Los errores ciertos y los inventados del kirchnerismo crearon un clima para llevar al poder a un político y su entorno, ambos de escasas luces aún para la derecha neoliberal pero con la suficiente obediencia debida los mercados como para endeudar a la Argentina en cifras siderales y empobrecer mucho más a los de abajo en porcentajes superiores a los que recibió cuando prometía Pobreza Cero.

Macri y su patética práctica de autoayuda fue un suspiro nefasto que deja a la Nación sumida en la incertidumbre de su incapacidad. Con la gravedad del momento histórico que lo obliga a una transición que espanta por la baja calidad de sus formas políticas. Si a Alfonsin, un animal político, el sistema y los de siempre lo obligaron a dejar el poder: ¿qué puede pasar con este hombre y su equipo de recitadores de frases de Coelho que este domingo fueron vapuleados de una manera como nunca soñaron sentados en los sillones de sus empresas o despachos?

La política virginal, ella negó serlo, de Vidal mostró una postura corporal lamentable en su primera parición pública junto a Macri. Ni siquiera tuvo la entereza de hablarle a su tropa diezmada. El Presidente, siempre indeciso con las palabras, pretendió mandar a dormir a la gente sin dar las cifras que ya disponía. Alberto Fernández, desde la Chacarita,  le hizo saber que si no publicaban los datos él lo iba a hacer de inmediato. De ahí al escándalo había solo un paso. Alguien en Cambiemos tuvo raciocinio y los datos aparecieron.

Los desajustes y los desastres del gobierno en términos de sus accionar en favor del pueblo trabajador, de los humildes y de los desposeídos no son un error, son una forma de gobernar, una ideología puesta en práctica. Son torpes, incapaces, pero el macrismo hizo, legitimado en electores confusos de 2015 , lo que su doctrina neoliberal populista de derecha le indicaba.

Macri , no solo fue un mandatario de las troikas del FMI, el Banco Mundial, los EE UU y los ricos locales,  Macri es uno de ellos. Así como Menen engañó llegando con un discurso peronista de los 50 y al otro día de ganar cambió de bando y terminó abrazado con Neustadt, Alsogaray y  el fusilador Rojas, Macri no engañó, mintió, pero no engañó. Muchos decidieron dejarse engañar.

El actual presidente, a quien le queda escaso tiempo en  el poder, es un empecinado, caprichoso y sufrido hijo de un rico forjado al amparo de los contratos públicos.

Detesta perder, pero quizás lo alivie alejarse.  En realidad  el alivio mayor lo disfrutara la sociedad que le dijo basta a un improvisado que solo llegó para vengar a su clase y  decir que si a todo lo que los muchachos de arriba le iban comentando al oído.

No se puede gobernar para los bancos y las financieras, no se puede vivir bajo la bota de las consultoras y temblando con los EEUU,  no se puede saquear a obreros y jubilados, no se puede hacer política   montado en las denuncias de casos de corrupción del gobierno anterior.

Macri es un derechista de escasas luces. Un dirigente muy lejano a Ángela Merkel, Fernando Cardoso o el mismo Aznar, otros paladines de esa tendencia ideológica. Pueden gustar o no  pero gozan de cierto talento político y capital intelectual.

Mauricio fue solo una circunstancia, un tiempito, un momento de espanto para el pueblo de abajo. Ahora es posible que con su glamorosa esposa de etéreo estilo y su hijita Antonia, vuelva a los lugares selectos que solía concurrir.