Los cigarrillos electrónicos sin nicotina también son perjudiciales para la salud

Fotografía de archivo (05/03/2013) de una mujer fumando un cigarrillo electrónico.

Prometen ser la vía definitiva para dejar el tabaco. Sin embargo, al menos hasta la fecha, no hay una sola evidencia científica seria que avale esta supuesta función de los cigarrillos electrónicos. Todo lo contrario. Se van sumando estudios sobre sus efectos perjudiciales. El último señala que fumar este tipo de productos podría ser negativo para los vasos sanguíneos del cuerpo, incluso cuando no contiene nicotina.

“Si bien el líquido de los e-cigars puede ser relativamente inofensivo, el proceso de vaporización puede transformar las moléculas, principalmente propilenglicol y glicerol, en sustancias tóxicas“, argumenta el principal investigador del trabajo, Felix Wehrli, profesor de Ciencia Radiológica y Biofísica en la facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia.

Precisamente en la inhalación de estas sustancias está la cuestión. El grupo de investigadores liderado por Wehrli se propuso examinar el impacto a corto plazo de los cigarrillos electrónicos con propilenglicol y glicerol. Lo hizo a través de las resonancias magnéticas de 31 adultos sanos y no fumadores, antes y después de vapear un e-cigar sin nicotina.

Comparando las imágenes previas y posteriores a un episodio único de vapeo, se observó un flujo sanguíneo reducido y una función endotelial deteriorada en la femoral. El endotelio, que recubre la superficie interior de los vasos sanguíneos, es esencial para la circulación sanguínea adecuada. Una vez que se daña, aumenta el riesgo de infarto cardiaco y de derrame cerebral.

En total, los participantes del estudio realizaron 16 inhalaciones de tres segundos. Tras finalizar los análisis estadísticos y las pruebas médicas, los autores del trabajo comprobaron que la exposición a los cigarrillos electrónicos conllevaba, por ejemplo, la reducción en un 17,5% del flujo sanguíneo máximo y la disminución del 20% en el oxígeno venoso, lo que indica que el vapeo puede causar cambios significativos en los vasos sanguíneos, tal y como reza el artículo publicado en la revista ‘Radiology‘.

“Los cigarrillos electrónicos se anuncian como no dañinos y muchos usuarios de cigarrillos electrónicos están convencidos de que sólo están inhalando vapor de agua. Pero los solventes, saborizantes y aditivos en la base líquida, después de la vaporización, exponen a los usuarios a múltiples daños en el tracto respiratorio y los vasos sanguíneos“, señala Alessandra Caporale, investigadora también principal de este trabajo.

Tanto ella como Wehrli creen que se necesita más investigación para abordar los posibles efectos adversos a largo plazo del vapeo en la salud vascular. No obstante, dados los resultados de este y otros trabajos, se atreven a predecir que los e-cigars son potencialmente mucho más peligrosos de lo que se suponía anteriormente. A principios de este año, por ejemplo, su grupo de investigación descubrió que la exposición aguda a los cigarrillos electrónicos causa inflamación vascular. Y esta misma semana, los medios se hacían eco de una noticia sobre la investigación que se está llevando a cabo en 50 enfermos de pulmón en EEUU por el consumo de estos productos. Todos referían fatiga, dolor en el pecho y vómitos.

Lo mejor es “advertir a a los jóvenes de que ni siquiera comiencen a usar cigarrillos electrónicos. La creencia común es que la nicotina es lo que es tóxico, pero hemos descubierto que existen peligros, independientemente de la nicotina”, apunta Wehrli. “Claramente, si hay un efecto después de un solo uso de un cigarrillo electrónico, entonces se puede imaginar qué tipo de daño permanente podría causar después de vapear regularmente durante años”.