Crimen de Báez Sosa: podrían pedir la absolución del rugbier Ayrton Viollaz

El imputado era el único que no tenía celular cuando ocurrió el hecho y fue uno de los mencionados por los testigos. La Fiscalía lo ubica al lado de Máximo Thomsen al momento de la agresión.

En el marco de una semana clave en el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa, la defensa podría pedir la absolución de uno de los acusados. Se trata de Ayrton Viollaz, integrante del grupo de los ocho rugbiers imputados por el asesinato del joven ocurrido el 18 de enero de 2020 en Villa Gesell, que se encuentra entre los menos mencionados por los testigos.

Ayrton Michael Viollaz, tenía 20 años al momento del brutal asesinato de Báez Sosa. Al igual que el resto, enfrenta la imputación por “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”, pero no formó parte del grupo de cinco que rodeó a Fernando a la salida del boliche Le Brique, según muestran las grabaciones, y no tenía celular.

La Fiscalía estima que Viollaz “participó directamente de la agresión” y habría golpeado reiteradamente a la víctima cuando estaba indefensa. La Dra. Verónica Zamboni, primera fiscal del caso, indicó en su informe que al joven se lo “observa cerca de todo lo sucedido y está al lado de Máximo Thomsen -el más complicado en la causa- en el momento que este le da “un puntapié en la cabeza cuando ya estaba inmóvil en el piso”

Los amigos de la víctima dijeron ante el Tribunal Oral Criminal N°1 de Dolores que Viollaz fue “uno de los que hacían de barrera” para que ellos no pudieran auxiliarlo. Además, le añadieron el rol de arengador: “Es ahora, es ahora”, era el grito que supuestamente lanzó a sus compañeros para que le peguen a la víctima. Durante la tercera jornada del juicio jornada se expuso que Viollaz arengó al grupo diciéndoles “Mátenlo al negro de mierda”.

Por otro lado, era el único del grupo de jugadores de rugby que no tenía teléfono celular, ya que lo había vendido para poder irse de vacaciones a Villa Gesell.

Por ese motivo, no está involucrado en los chats de los grupos de Whatsapp de los acusados, donde detallaron lo que había ocurrido luego del hecho, precisando que la víctima “caducó” y que no había que contar nada de lo ocurrido.

Asimismo, Viollaz es uno de los tres rugbiers que prefirió no romper el silencio durante el juicio, junto con Enzo Comelli y Matías Benicelli, que tampoco hablaron ante el tribunal. Su padre, Sergio Viollaz, estuvo presente casi de manera constante durante las tres semanas del proceso.

Tobías Viollaz, hermano del acusado, aseguró que su hermano “no es violento” y destacó que no tenía antecedentes como otros de los acusados, en referencia a Thomsen y Luciano, Ciro y Lucas Pertossi.

Cada representante dará a conocer frente al TOC 1 de Dolores el pedido de condena luego de las 13 audiencias donde declararon peritos, amigos de la víctima, médicos, policías, bomberos, papás de Fernando y de los acusados, entre otros testigos. El miércoles 25 de enero serán los alegatos de la fiscalía y la querella, encabezada por Fernando Burlando, y el jueves 26 será el turno de la defensa, liderada por Hugo Tomei.

Tanto la querella como la fiscalía pedirán que todos sean declarados culpables de la ya mencionada imputación, que solo podrá recibir la pena de prisión perpetua -35 años de cárcel-. Tomei, por su lado, buscará instaurar que el asesinato de Fernando fue un “homicidio en riña o agresión” que tiene una pena máxima de seis años y dos de mínima.