En el marco de un nuevo aniversario del 2 de Abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, Pedro Eduardo Gómez, presidente de CEVEMA Zárate, brinda su voz como excombatiente y testimonio vivo de una gesta que marcó a la Argentina.
«No hay un día que no recuerde a Malvinas, a la gesta y a los verdaderos héroes: los caídos», expresa Gómez con emoción palpable. «En la cercanía del 2 de Abril, los sentimientos y recuerdos afloran, y me esfuerzo por vivir de manera digna y consecuente con el servicio a la patria que brindé en su momento».
En el lugar de encuentro de CEVEMA, los siete cascos que recuerdan a los caídos de Zárate y Lima simbolizan más que pérdidas: representan sacrificio, lealtad y un compromiso eterno con la patria. «Esos soldados, tanto los que regresaron como los que quedaron, ofrecieron la vida», dice Gómez, conmovido al recordar a Ramón Nociglia, compañero fallecido recientemente.
Gómez destaca la importancia de la contención afectiva, muchas veces más poderosa que la ayuda estatal. «Un abrazo, un mate, un ‘gracias’ que alguien te dice porque sos veterano, todo eso ayuda muchísimo», asegura. Las reuniones en CEVEMA, entre mates y parrillas, no son solo momentos de camaradería; son un refugio emocional y una forma de hacer frente a los ecos de la guerra.
«Los pueblos deben conocer e interpretar su historia», reflexiona. «Me pregunto si existe un valor más grande que ofrecer la vida por el otro, por el hermano que lucha a tu lado. Eso es lo que aprendimos en Malvinas, y pagamos un precio muy caro por ello».
Este 2 de Abril, el homenaje no es solo un acto de memoria, sino un compromiso con la dignidad de aquellos que dieron todo por la patria y con los veteranos que siguen luchando cada día por mantener viva esa memoria.