La histórica empresa papelera, que atraviesa una profunda crisis financiera, recibió una demanda judicial en plena reestructuración de deuda. Busca refinanciar pasivos por más de 128 millones de dólares.
La crisis de Celulosa Argentina, una de las papeleras más emblemáticas del país, suma un nuevo capítulo judicial: la empresa recibió una demanda de quiebra por parte de Tecmaco Integral, uno de sus principales acreedores.
La presentación quedó radicada en el Juzgado en lo Civil y Comercial N.º 1 de San Lorenzo, en la provincia de Santa Fe, donde la compañía tiene una de sus plantas. Celulosa Argentina tiene plazo hasta el 21 de julio para realizar su descargo y responder formalmente al pedido, una vez finalizado el receso judicial.
La firma, controlada por el grupo Tapebicuá Investment Company —con participación de empresarios como Douglas Albrecht, José Urtubey y Juan Collado— atraviesa un proceso de reestructuración de deuda por más de 128 millones de dólares. Para ello, contrató a la consultora VALO Columbus, especializada en banca de inversión, con el objetivo de reorganizar sus pasivos, recuperar liquidez y atraer nuevos socios estratégicos.
En medio de este proceso, la empresa presentó ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) una propuesta para extender plazos de pago y reordenar su estructura de capital. El plan contempla respetar los montos adeudados y un compromiso adicional: el principal accionista se comprometió a postergar el cobro de 21 millones de dólares, incluyendo una reciente inyección de capital por 7,4 millones.
Cierre de la refinanciación y balances negativos
La fecha prevista para concretar la refinanciación es el 31 de julio, un plazo clave para el futuro de la compañía. Sin embargo, la situación económica es delicada: el último balance presentado por Celulosa mostró una pérdida de más de $38.700 millones en los primeros nueve meses del ejercicio finalizado el 28 de febrero, una caída abrupta en comparación con la ganancia de $10.300 millones del año anterior.
La empresa explicó que la crisis responde a la caída de la demanda interna, el aumento de los costos fijos en dólares, la parada técnica de mantenimiento en noviembre y diciembre de 2024, y el impacto de la inflación en los resultados contables.
Además, la compañía detalló que las ventas locales cayeron un 32% interanual, mientras que, si bien las exportaciones crecieron un 104%, su rentabilidad es significativamente menor.
Hasta el momento, la firma no emitió declaraciones oficiales sobre el pedido de quiebra.
