Santa Clara del Mar no necesita presentación. Y su tranquilidad no tiene que ver con falta de planes: tiene más bien que ver con algo simple, que no intenta competir ni copiar el ritmo de los balnearios más concurridos de la costa. Es un destino de esos en los que la idea fija es la misma de siempre —playa, mate, siesta— y las vacaciones familiares no se sienten como una carrera a contratiempo. En pleno verano, época en que muchos balnearios están llenos de gente, música, filas y gastos por las nubes, Santa Clara marca un pulso constante. Lo que hace que el pueblo sea un éxito con las familias es el hecho de que todo es accesible a pie. Si te alojás cerca del centro o de la playa, se puede pasar un día entero sin necesidad de subirse al auto, lo que ahorra energía y dinero. Por otro lado, si el viaje inicia en Buenos Aires, los micros suelen ser la mejor opción sin complicaciones. Así que, al buscar pasajes a Santa Clara del Mar, la opción más simple es mirar online cuáles son los mejores precios y horarios.
Santa Clara tiene lo que más se agradece en vacaciones: un espacio amplio. No es una ‘postal’ perfecta como lo son otros pueblos de la costa, porque acá las olas y escolleras modifican el perfil de la playa, pero a cambio hay más amplitud. Es ideal para familias con hijos, ya que hay sitio de sobra para plantar una sombrilla sin que parezca que pueda invadir el espacio de alguien más. Y también, por ser más familiar, el volumen que gira es siempre un poco más bajo: menos boliches, menos altavoces, menos que estar en el epicentro de algo.
Otra ventaja más, la vida cotidiana. Santa Clara tiene mercados, supermercados, panaderías y restaurantes donde se pueden reducir gastos. Como todo destino turístico tiene precios algo más altos que el resto del país pero a diferencia de otros lugares, se nota la diferencia. La mayoría de las familias preparan sus propia comida en los alojamientos, una cena de pescado o una parrillada de vez en cuando, y la visita obligada a la heladería por la tarde. Esencial pero práctico. Y si estás fuera varios días, ese cálculo se anota en la factura.
La ciudad es ideal para combinar el tiempo de playa con otro tipo de excursiones. Está cerca de Mar del Plata, el gigante de la costa (tiendas, cine, más variedad). Santa Clara ofrece un centro de operaciones discreto, y saber que se puede “ir a lo grande y volver” es una carta de triunfo útil cuando se afronta un día gris y ventoso o cuando los niños han alcanzado su cuota de arena.
En resumen, Santa Clara del Mar es perfecto para familias porque permite tener unas vacaciones normales: playa, descanso, paseos y sin necesidad de llegar agotado. Y a estas alturas del verano, se aprecia más de lo que uno se imagina.
