Un grupo de trabajadores de la empresa FADEMI, en la provincia de Entre Ríos, vive desde hace más de 10 meses una lucha desigual contra una patronal que los despidió ilegalmente tras negarse a trabajar en condiciones de altísimo riesgo.
Todo comenzó en 2024, cuando varios empleados se negaron a subir a una plataforma corroída que sostenía un tanque con 25.000 litros de ácido sulfúrico, advirtiendo el peligro inminente. La empresa respondió con descuentos, suspensiones y finalmente, despidos. Los trabajadores ejercieron su derecho constitucional a la huelga, pero fueron echados «como perros», según relatan en el video.
A esto se suma un contexto de contaminación con plomo y ácido que provocó graves problemas de salud: trastornos neurológicos, caídas de dientes, agotamiento físico y enfermedades psicológicas, además de denuncias por afectación ambiental incluso en los animales de la zona.
La justicia falló dos veces a favor de los trabajadores, ordenando la reincorporación de 25 despedidos. Sin embargo, la empresa se niega a cumplir. El caso pone en tela de juicio el uso de herramientas de la reforma laboral que, según los fallos judiciales, discriminan y vulneran derechos básicos.
«Defender la salud no es un delito. Y si perdemos el derecho a huelga, ¿cómo defendemos el resto de nuestros derechos?», plantea el video que protagonizan los propios trabajadores y que fue realizado por el periodista Lucho Aguilar.
La lucha en FADEMI es un símbolo de resistencia de toda la clase trabajadora.
