Este jueves 19 de septiembre se cumple un año del acampe de los trabajadores de FADEMI, la fábrica de baterías ubicada en Larroque, Entre Ríos. El conflicto comenzó en 2024, cuando los operarios reclamaron por condiciones de seguridad e higiene frente a tareas que ponían en riesgo su vida, como trabajar en plataformas corroídas sobre tanques de ácido.
La respuesta empresaria fue la persecución y los despidos. En total, 37 trabajadores fueron echados, incluso algunos que tenían licencia médica por presentar altos niveles de plomo en sangre. “Nos enfermaron, nos persiguieron y nos echaron por defender nuestra salud y el derecho a huelga”, denunciaron los obreros.
Pese a que la Justicia laboral falló a favor de los trabajadores y ordenó la reincorporación de 25 despedidos, la empresa FADEMI —propiedad de la familia De Miguel— continúa sin acatar el fallo, desconociendo las leyes nacionales y la Constitución.
Desde aquel 19 de septiembre de 2024, los trabajadores, acompañados por sus familias y con el apoyo del Sindicato Químico de Zárate, Campana y Villa Constitución, sostienen un acampe permanente frente a la planta. “Son 365 días y noches de resistencia gracias a la solidaridad obrera y a las colectas que organizan nuestros compañeros”, remarcaron.
Mientras tanto, las autoridades provinciales no intervinieron para resolver el conflicto. Ni el gobernador Rogelio Frigerio ni el ministro de Trabajo, Manuel Troncoso, dieron respuesta a los trabajadores, pese a las pruebas presentadas y a los fallos judiciales vigentes.
“Este caso va a quedar en los libros de derecho laboral como una vergüenza nacional”, señalan los delegados, al tiempo que reivindican el ejemplo de lucha. “La vida vale más que sus ganancias, la huelga es la madre de todos los derechos, y no vamos a bajar los brazos”.
El conflicto de FADEMI se ha transformado en un símbolo de resistencia contra la impunidad empresaria y en defensa del derecho a la salud, el trabajo digno y la soberanía laboral.
